Terapias
Abrió la puerta con cuidadosa ceremonia, su figura estricta y alineada lo dejó sin aire.
-Buenos días, adelante por favor – Dijo la Emperatriz.
-Muchas gracias – Musitó el 8 de espadas mientras se acomodaba en el diván dispuesta a escuchar.
-Me alegra que hayas venido en horario, es una muestra positiva en el primer día de terapia-
-Sí, igualmente no suelo escapar a la puntualidad –
- ¿Siempre? –- Bueno, sí… siempre que puedo – El 8 de espadas ya sintió que las palabras que resuenan en el cuarto deberían salir de su boca o no se escucharían.
