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29.11.10

Encuentros cercanos

Es mejor así...

Luis Royo - Reina de bastos
Nunca es tarde para cruzarse con una urgencia de tu mismo palo, a menos que el trono de un Rey de Oros se instale en tu vida con la fuerza del acompañante eterno. Así comenzaba el día de la Reina de Bastos, una amante feroz de las aventuras osadas que despertaba en la bruma invernal con el alma atenta a nuevas aventuras.
El matrimonio entre el oro y la bastos era perfectamente estable, ordenadamente amable y calmo, una nube de deseos cumplidos y fielmente organizado de mayor a menor y por colores, de claros a oscuros. Las mañanas eran todas similares, aunque la bastos notaba como su esencia se esfumaba en el colorido gris que tomaba su vida, algo de ese rey la tomaba por completo, le atraía su fuerza productiva y sus atentos regalos. Los reproches no encontraban rincones por donde escapar, todo seguía siempre su curso normal y anticipadamente planificado. Pero esa mañana todo cambiaría por siempre.Un sueño sudoroso la despertó alterada y algo desenfrenada, eran recuerdos lejano de otras vidas, supo de inmediato que algo extraño la esperaba para atraparle el deseo adormecido. La calle estaba desierta, era realmente temprano, la reina se dirigía sus tareas habituales, pisaba con fuerza la vereda y se hacía notar a su paso la presencia que dejaba huellas oscuras en las veredas limpias de la pequeña ciudad. Su traje, regalo del ostentoso oro, le tapaba el cuello de dorado y la hacía lucir extravagante. Pero su pulcritud era, por siempre, una materia pendiente en el reinado de su vida, y esta no sería precisamente una excepción a esa regla.

25.8.10

Mejor te lo cuento yo

De como una princesa deja su copa
Fuente: Muchas Miradas
Había una vez una Princesa de Copas realmente dichosa y bella que veía por la ventana el descuido de las calles. Solía entrenar su tristeza sobre la vereda, cuando veía como desfilaba por la avenida una figura tras otra. Ella caminó por esas calles tanto como pudo, pero sentía que no lograba dejar una huella significativa, fuerte, un presente que durara más que un paso. La sorprendió un descuidado Ahorcado soñando que con la vertical llegaría hasta la próxima esquina, ayudando a quien lo necesite, cayendo y derrapando su cuerpo sin importar su propia dicha.
Lo miró asombrada, siguió de a poco su figura hasta no poder observarlo desde arriba, entonces no tuvo otra opción y se derramó en lágrimas hasta la calle. Cuando lo tuvo frente a frente, miró sus ojos cristalinos y no supo que más decir. Sólo logró implorarle: 

30.12.09

Encuentros Cercanos

Las Reinas
Bajo las máscaras de protector y con licuados sobre la mesa, cuatro mujeres pasaban una tarde de sol y playa, como cualquier otra de Punta del Este. Cada grano de arena escondía una nueva discusión, y las charlas se perdían entre las tranquilas aguas de La Mansa. Todo parecía seguir el transcurso normal de la rutina de verano, sin embargo la esculpida imagen del sota de copas levantó polvaredas entre las reinas.La primera en notar su presencia fue la Reina de Espadas, distendida mirando el horizonte nunca había perdido ese extraño placer de observar con aire desde el más allá la escena playera, desde afuera gozaba sin tocar la arena, se paseaba a lo lejos, hasta el agua la tocaba con un aire de respeto. Su brillo se opacó cuando el pequeño copas rodó en el agua junto a la princesa de bastos.